Apartaría a un lado esa visión que se reflexiona sobre el amor: Dejar de amar.
Solo con pensar que podría dejarla de amar se entristece mi alma; siento una sensación de dolor y debilidad con la que sufro mi aprecio.
Está contra todo principio, o eso creo.
Todo ser racional debería tomar ejemplo, saber dejarse amar y saber no dejar de amar. Así extiría un mundo apacible y dulce.
No hay comentarios:
Publicar un comentario